Carta a Dios:
Yo sé que hace mucho no hablamos y probablemente estés buscando en alguna base de datos mi apellido que no aparece por ninguna de la dos emes. Yo sé, no está, no estoy y no he estado desde hace muchos años. La última vez que nos vimos creo que era una niña y te entregué en tus manos las manos de mi abuela que estaban frías.
Pero hoy, me hablaron de tí. Y como nunca fui buena hablando, preferí escribirte. Si tú estás en todas partes, seguramente pasaste por mi corazón y la conociste. Está sentada en la cama, usa medias blancas y vestido rosado y te mira y te escribe.
Dios, te regalo mis lágrimas, para que con ellas, como en los cuentos, hagas llover donde no cae agua. Te las doy todas. No las quiero más.
Te regalo mi tristeza, profunda, oscura, dulce. Haz con ella sueños de colores, pinta con ella el fondo del universo y pónla en el cielo en forma de nubes. Para que cuando él levante la mirada se acuerde de mí.
Te regalo mis besos. Ya no los quiero. Se los dejo a alguien más que quiera amar.
Te regalo mi cuerpo. Ya no puede abrazar. Haz con él muñecas de trapo para las niñas que sueñan con la felicidad.
Te regalo mi dolor en forma de cuaderno. Arranca de él las hojas blancas para que alguien más las pueda usar.
Te regalo mi vida. Porque ya no es mía.
Y sólo te pido algo. Ayúdame a perdonar.
S.
Tuesday, January 28, 2014
Sunday, September 29, 2013
Sunday, June 09, 2013
Caen las lágrimas a pedacitos. Caen antes de que comience el dolor. ¿Me aprietas fuerte la mano para que no sufra tanto? ¿Si cierro los ojos duele menos? ¿Lo prometes? ¿Por favor?
¿O es la tristeza la que sí me puedes prometer? La que vino hoy en vez de tí. Está bien. Ya la conocí. Me enamoré de ella, para siempre, con el cuerpo, con el corazón. No creo que te pueda reconocer, si te vuelvo a ver, porque antes de irse, la tristeza se llevó un pedacito del amor. Pero, si nos volvemos a ver, algún día, acuérdame de entregarte las lágrimas que guardé para tí cuando dolía saber que no estabas ahí. Esa tarde bonita cuando me rompiste el corazón.
Thursday, April 25, 2013
Hoy me desperté y me acerqué al espejo y aún soy la última imagen que tienes de mí contigo. Me veía bonita y me había pintado los labios de colores. Mi mamá me enseñó cuando era más pequeña a pintar también mis ojos, pero nunca pude. No aprendí, tampoco aprendí a decir adiós ni a ser tan fuerte como los héroes del cine. A mí siempre me asustó todo. La sala, ¿Te acuerdas de eso? ¿ Del vacío en el estómago cuando escuchábamos los murmullos de la gente? Me acuerdo de esa muñequita de pelo largo y labios de colores que corría de un lado a otro con su corazón pegado con colbón. Le puedes decir, si la vez, que quiero volver a jugar con ella, que quisiera verla para regalarle mis chocolates de todos los sabores? Dile que le prometo que cuando nos veamos, vamos a jugar otra vez a la felicidad, prométele que cuando ella cierre sus ojitos para siempre, yo le voy a contar un cuento sobre los héroes y los tesoros, como los de antes, y no va a doler más el corazón.
Dile que le pido perdón y que la espero en mis sueños. ¿Me esperas entonces, mientras duermo?
Dile que le pido perdón y que la espero en mis sueños. ¿Me esperas entonces, mientras duermo?
Tuesday, January 15, 2013
Thursday, January 10, 2013
Creo que hoy estoy lista. Que si cierro los ojos mientras tú me dices que no me quieres, puedo abrazarte sin que me veas llorar. Que me voy a acordar de la pobre Sibila cuando me contaba sus historias tristes, de ella y yo pegando con papelitos de colores nuestros sueños pintados de rojo y azul. Ella hablando, yo, en silencio. Siempre en silencio. Hasta que sonaba la campana y nos acordábamos que era tarde, que siempre fue tarde. Y luego cuando dolía más el corazón, salíamos corriendo para que el viento secara cualquier prueba, nos veíamos a los ojos, sonreíamos y cantábamos una canción. Estábamos listas para decir adiós.
Sunday, December 30, 2012
Saturday, December 22, 2012
Tu dices que soy una nena consentida. Y sí, no sé cocinar, no me puedo dormir sola sin la luz prendida y me gusta el helado de arequipe. Cuando todos se van, y quiero llorar, me meto debajo de las cobijas para que nadie oiga nada. Y me quedo dormida y sueño contigo y con el helado de arequipe. Lo que no sabes es que cuando despierto ya me he olvidado de ti. Entonces, aprendo a no extrañarte, a no decir cursilerias y empiezo a pensar. Te prometo, dolor, que te voy a olvidar y que nunca más voy a llorar debajo de las cobijas y que cuando juguemos a las escondidas, sin hacer trampa, ya no voy a estar.
Monday, December 17, 2012
Ahí está.
Tenía que decirte esto antes de que nos veamos, cuando ya seamos amigos. Perdón. Perdón. Perdón. Yo pensé que podía quererte completamente así tu no me pudieras querer, pero me equivoqué. Es culpa de mi mal cálculo. Y no, no me hiciste daño. Me hiciste feliz.
Sunday, October 28, 2012
Lo que no te dije antes de irme:
Que lo de ahorita no es miedo sino nostalgia. Por quien fui, por quien no fui, por no saber quién quiero ser todavía ni quién soy hoy.
Que soy feliz sin la felicidad que se me perdió hace rato y nada que la encuentro.
Que te quiero.
Que también soy capaz de perderme, lejos. De arriesgarme y no cerrar los ojos (ambos) en el intento. Que sí puedo aprender a montar bicicleta y que puedo no desmayarme en el médico.
Que sí tengo fe y que no me conoces.
Que ahorita no tengo sueño.
Que si vuelvo, no nos acordaremos y que está bien que no nos acordemos.
Que duele que te vayas, hoy, mañana o pasado mañana
Y que perdón porque no sé decir adiós...
Que puedo aprender a decir adiós.
Que ya me dio sueño.
Que no quiero volver.
Que a pesar de todo, me hubiera despedido con un beso.
Que te envío o no te envío esto?
Que no importa, todo está bien, yo entiendo.
Y que no sé si todo esto sea cierto.
Que lo de ahorita no es miedo sino nostalgia. Por quien fui, por quien no fui, por no saber quién quiero ser todavía ni quién soy hoy.
Que soy feliz sin la felicidad que se me perdió hace rato y nada que la encuentro.
Que te quiero.
Que también soy capaz de perderme, lejos. De arriesgarme y no cerrar los ojos (ambos) en el intento. Que sí puedo aprender a montar bicicleta y que puedo no desmayarme en el médico.
Que sí tengo fe y que no me conoces.
Que ahorita no tengo sueño.
Que si vuelvo, no nos acordaremos y que está bien que no nos acordemos.
Que duele que te vayas, hoy, mañana o pasado mañana
Y que perdón porque no sé decir adiós...
Que puedo aprender a decir adiós.
Que ya me dio sueño.
Que no quiero volver.
Que a pesar de todo, me hubiera despedido con un beso.
Que te envío o no te envío esto?
Que no importa, todo está bien, yo entiendo.
Y que no sé si todo esto sea cierto.
Tuesday, July 31, 2012
Abuelita, como quisiera que estuvieras aquí conmigo para que me consolaras. Siento las manos frías y el corazón que late lento, en un intento en vano por encontrar respuestas y sentido. Abuelita, si lloro, no le cuentas a nadie? Solo tu silencio puede aliviarme, tú compartes el secreto de mi tristeza, y esa compasión me cura de los tantos raspones que tienen mis rodillas. Abuelita, quiero dormirme ahora para encontrarme contigo.
Monday, August 01, 2011
No voy a contestar preguntas. Ni a preguntar respuestas. Me voy a quedar así en silencio. Me gusta verme callada frente al espejo. Me veo tranquila, casi muerta. Me veo bien. Ya me acostumbraré a ese dolor en el estómago que pudre la tristeza que llevo por dentro. Lo voy a terminar queriendo. Tanto, como para darle mi vida sin pedirle nada a cambio. Tanto, como para morirme con él, abrazados. Llévame rápido a pasear en bicicleta. Llévame contigo dulce dolor. Si no me llevas, no te voy a dejar salir de mí. Lo juro.
Monday, July 18, 2011
Noche. ¿Por qué no te detienes en el tiempo y me haces el favor de prolongar mi ausencia? ¿Por qué si te mato en cada línea que escribo, sigues viva y me refriegas en la cara mi dulce inocencia? ¿Por qué no te puedo detener si quiero, si quiero mucho, demasiado, tanto como para dar mi vida a cambio sin pedir recompensa? Me doy. Llévame contigo. ¿Es el negro que veo cuando cierro mis ojos tu "si", tu (falso) positivo?
Sunday, May 29, 2011
Me duele la tristeza. Sólo un poquito. Porque esa sensación de silencio y espera no es otra cosa que tristeza. Él no me habla y a mi me da tristeza. Y me da tristeza también yo-esperándolo. Ya me van a salir ojeras de no cerrar los ojos, porque no sea que me hable, que aparezca y yo no esté atenta y por culpa mía entonces no nos volvamos a hablar. Eso me da tristeza también. No me quiere. Y yo no entiendo. En cualquier momento me lo explicará. Esperaré.
Thursday, May 26, 2011
Esto que me duele en el corazòn y que me está provocando tanto dolor en el cuerpo es mi misma. Soy incapaz de separarlo de mí, de aniquilarlo, porque es morirme y todavìa no tengo valor para esas cosas. Esto que me enferma es mi tristeza, la que llevo conmigo 25 años y que hasta hace poco me presentaron. La muy atrevida se apoderó de mí. Es más fuerte que yo. Así la siento. Si se va, se lleva con ella mis sueños inocentes de niñez y mi esperanza de amor adolescente. Se lleva el futuro brillante, el empleo soñado, la familia, la casa y el perro. Se los lleva a todos. Me quedo yo sola con ella.
Hubiera preferido haber adelantado mi muerte a esa escena. Dolorosa. Triste. Patética. Mi padre me pidió que no lo preocupara más. Que dejara la pendejada y sacara del sombrero, al conejo junto a las ganas de vivir. Sonreí. Lo abracé. Lo amé. Ojalá no me hubiera dicho nada. Porque la culpa que siento ahora es peor. Quisiera poder sentir esas ganas en el corazón. Quisiera retroceder a mis doce años cuando aún no me había visto en el espejo y era felíz. Quisiera poder decirle que sí y que como se lo prometí, a partir de mañana seré una mujer felíz. Quisiera...o no, no quisiera.
Wednesday, January 05, 2011
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